El por qué la Sierra Norte NO es el lugar de origen de los zapotecos

A finales del siglo XX un lingüista con nombre Joseph Greenberg hizo una clasificación de las lenguas del continente americano y concluyó que se dividieron en exactamente tres grandes familias. Recibió mucha atención en la prensa. Periodistas y gran parte del público no lingüista se convencieron, incluyendo algunos científicos de otras disciplinas. Apenas empezaron a salir muchos nuevos estudios genéticos que pretendieron estudiar migraciones antiguas usando el ADN de personas modernas. Un genetista, Cavalli-Sforza, hizo un estudio que, muchos entendieron, “comprobó” la hipótesis de Greenberg, porque encontró tres patrones genéticas que más o menos correspondieron a las tres agrupaciones lingüísticas de Greenberg. Poco a poco empezaron a alzarse las voces de lingüistas especialistas de lenguas americanas (Greenberg trabajó en Africa durante la mayor parte de su vida profesional, como americanista era novato) y de la lingüística histórica, señalando errores metodológicos y malas interpretaciones de palabras particulares en el trabajo de Greenberg. Las personas que habían dedicado sus vidas a lenguas y familias particulares de este continente sabían que la conclusión de Greenberg no fue correcta. Estas correcciones llegaron a una porción del público que incluyó a Cavalli-Sforza y en un nuevo estudio genético Cavalli-Sforza concluyó que en realidad había más diversidad genética en América de lo que pensó previamente. Para mí esto fue una noticia: los genetistas no son infalibles. Los que no somos genetistas imaginamos que ponen ADN en un tubo de vidrio conectado a una computadora y mágicamente sale una respuesta en blanco y negro que nadie puede cuestionar. Evidentemente no es así. Los científicos también tienen que interpretar sus resultados y se pueden influir por lo que tienen entendido (correcta o incorrectamente) de otras disciplinas.

Esto es común en todo trabajo interdisciplinario. Muchos arqueólogos citan la glotocronología como una idea en la lingüística para ponerle fecha a la diversificación de las lenguas, pero 99.9% de los lingüistas rechazan la idea de la glotocronología. Por un lado, nos limitamos si nunca consideramos la literatura de otras disciplinas, pero por el otro lado frecuentemente erramos en nuestras interpretaciones de esas disciplinas ajenas.

Las publicaciones académicas, tanto las más acertadas como también las más erróneas, suelen tardar años en salir. La investigación es lenta. Me puede costar años entender la gramática de una lengua suficientemente bien para sentirme lista para publicar algo sobre ella. Una vez que escribo ese algo lo mando a los editores de una revista o un volumen. Los editores mandan mi borrador a dictaminadores, que deben ser reconocidos especialistas sobre el tema de mi trabajo. Me pueden mandar los dictámenes en pocos meses pero a veces me lo han mandado un año después, o más. Una vez que recibo los dictámenes, tengo que hacer todas las correcciones que me indican los dictaminadores. Esto puede tardar otros meses. Después de eso los editores y/o los dictaminadores leen la nueva versión y puede ser que es aceptable o puede ser que me manden una nueva lista de correcciones y esto puede tardar de nuevo meses o hasta años. Hay otros pasos más, pero ya tienen la idea. Mientras todo este proceso lento va pasando también el autor está ocupado con muchos otros quehaceres académicos y personales. Los dictaminadores también están saturados. Los editores también. Por esto y otros factores el proceso es lento. Y, después de años, cuando al fin sale un trabajo académico, está escrito en lenguaje muy técnico que miembros del público batallarían para entender.

Puedo escribir mis ideas actuales en este blog el día de hoy y publicarlo el mismo día y no tengo que pedirle permiso a nadie. También puedo escribir para una audiencia más amplia de lo que sería posible en una publicación más técnica. La gente esta misma noche pueden estar leyéndome. De mi escritorio directo para la Sierra a quien sea que tenga señal. Esto es la maravilla del internet.

También es la pesadilla del internet. Sin los dictaminadores nadie me puede desafiar antes de publicar mis ideas. Unos minutos o unas horas no son suficientes para que descubra yo misma todos los errores en mi pensamiento y corrija mis argumentos. Aún sin los dictaminadores mis ideas se están evolucionando constantemente por mis propias investigaciones y en los meses y años que tardan en salir los trabajos académicos he avanzado y cuando hago la última ronda de correcciones puedo actualizar mi trabajo antes de publicarlo. Nadie dictamina un blog. Un blog refleja lo que pienso hoy y eso puede cambiar mañana. Así es el caso del último post que hice en enero de este año sobre el lugar de origen de los zapotecos. Ya no estuve de acuerdo con el punto central de ese blog unas 30 horas después de publicarlo, por el efecto Cavalli-Sforza, y unos meses después ya tenía otra interpretación de los datos lingüísticos por los avances en mi investigación.

Cuando escribí ese post, fue algo impulsivo. Tenía flojera para preparar mi clase para el día siguiente. Quería tomar una captura de pantalla de mi página web para usar para otra cosa pero no me gustaba el título del último blog que tenía ahí y quería escribir algo más interesante. El lugar de origen de los zapotecos es algo que pienso mucho y que había estado pensando recientemente. Decidí escribir mis ideas y lo hice. Estoy describiendo un momento de impulsividad, pero es un momento de impulsividad en alguien que sí sabe muchas cosas sobre la historia de las lenguas zapotecas. Decir algo impulsivamente no quiere decir que todo está mal. Dije muchas cosas con las cuales todavía estoy de acuerdo.

Todo el mundo está de acuerdo en que la primera división en la familia zapotecana es entre chatino en zapoteco. Sí es cierto que todas las lenguas zapotecas tienen un cambio *kʷ > *p en posición pretónica, cosa que no pasa en chatino. Sí ha sido propuesto (en conversaciones entre algunos lingüistas) que la Sierra Sur podría ser un homeland porque hay más diversidad de lenguas zapotecanas ahí, pero es una idea que después de considerarla por un tiempo breve la rechacé mucho antes de escribir el último post y la sigo rechazando hoy día. Esto no ha cambiado. Sigo pensando también que lo que llamamos “zapoteco central” consiste en las variantes zapotecas que se hablaron en Valles Centrales en el posclásico cuando Zaachila era una especie de capital zapoteca, y las lenguas que resultaron de las migraciones más recientes que salieron de Valles Centrales a partir del siglo XIV. Otra cosa válida que dije en el blog es que varios seguimos a Terrence Kaufman en pensar que la familia popolocana es la hermana más cercana a la familia zapotecana. También es cierto que la familia popolocana se ubica más al norte que la familia zapotecana, como demostré en este mapa:

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Ubicación actual de las tres familias del otomangue oriental

Es cierto que hay más lenguas otomangues al norte del zapoteco que al sur. Pero ya no diría que el lugar de origen de los zapotecos es la Sierra Norte. Ni lo hubiera dicho unas 30 horas después de hacer mi último post, pero tampoco lo borré…por estar demasiado ocupada con otras cosas.

Primero, debemos repasar dos términos del último post. Un homeland es un término en inglés que quiere decir ‘lugar de origen’. Una protolengua es una lengua hipotética que es la lengua ancestral común de lenguas emparentadas. Las lenguas zapotecas o las mayas o las romances empiezan como una sola lengua pero esa lengua tiene distintas variantes, por ejemplo variantes regionales (podemos observar que los campechanos y sonorenses y argentinos hablan diferente, aunque pueden entenderse). Con el tiempo las variantes regionales siguen acumulando cada vez más diferencias en pronunciación, vocabulario y gramática hasta, después de muchos siglos, convertirse en distintas lenguas, aunque digamos que son lenguas emparentadas o “lenguas hermanas” porque tienen muchas semejanzas. La lengua original que existía decimos que es la lengua ancestral o “lengua madre” y las nuevas lenguas que se desarrollaron de variantes de esa lengua decimos que son sus “hijas”. Una protolengua es una aproximación hipotética a la lengua ancestral. Los lingüistas usamos pistas de las lenguas hijas y mediante un método que toma en cuenta diferentes factores reconstruimos la protolengua. Es decir, formamos hipótesis sobre la pronunciación, vocabulario y gramática de la lengua ancestral.

El protozapoteco sería la lengua ancestral de todas las lenguas zapotecas modernas. El protochatino sería la lengua ancestral de todas las lenguas chatinas. El protozapotecano sería la lengua ancestral común de todas las lenguas zapotecas y chatinas, es decir, de todas las lenguas zapotecanas. El protozapolocano sería la lengua ancestral común de todas las lenguas popolocanas y zapotecanas. El homeland de los zapotecos sería el lugar donde hablaron protozapoteco antes de que esa lengua empezó a diversificarse y dividirse en distintas lenguas. El homeland zapotecano sería el lugar donde hablaron protozapotecano antes de que los ancestros de los chatinos se separaron de los ancestros de los zapotecos. (No se llamaron en ese entonces “chatinos” ni “zapotecos” pero me refiero a hablantes de lenguas antiguas cuyas lenguas se convirtieron tras los milenios en los grupos de lenguas que hoy día llamamos “chatino” y “zapoteco” en español). El homeland zapolocano sería el lugar donde hablaron protozapolocano antes de que se dividió en las familias popolocana y zapotecana.

El lugar de origen de los zapotecos no es la Sierra Norte, pero es posible que el lugar de origen de los zapotecanos es la Cañada.

En mi vida prepandemia tenía el gusto de ir todos los meses a Oaxaca donde solía tomar mezcal en compañía de distinguidos filólogos e historiadores y pasábamos las noches hablando de la domesticación del maíz, de migraciones antiguas, de la arqueología y la lingüística y la etnohistoria y compartimos evidencias y argumentos e hipótesis. Entre todos hay ciertas ideas intrigantes que se repiten y yo en particular pido que se repitan una y otra vez hasta que me las grabo. Al parecer escribí el blog de enero durante la adquisición incompleta de alguna de estas ideas.

Uno de los misterios que todavía existe es qué lengua hablaron en la Cañada antes de la llegada de los cuicatecos y antes de incorporarse en el estado de Monte Albán. Como hoy la Cañada es habitada por cuicatecos, muchos suponen que siempre ha sido así, o que ya era así hace 2500 años cuando se fundó Monte Albán. Sin embargo, algunos pensamos que los cuicatecos llegaron mucho más recientemente. Hay razones particulares para pensar esto pero no soy la mejor persona para explicarlo. Basta decir que he escuchado esas razones y me han convencido y me han influido. Según los arqueólogos (ven como no estoy citando a nadie, esto también es algo que hace un blog más fácil de escribir que un trabajo académico, pero también lo hace menos riguroso), Monte Albán anexó a Quiotepec hace 2300 años, conquistando a los que vivían ahí y haciéndoles crecer frutas tropicales y nueces para exportar a los Valles Centrales. No podemos decir qué lengua hablaron en la Cañada antes de ese evento, ni podemos decir si el zapoteco desplazó a esa lengua, pero podemos imaginar las posibilidades. Quizás hablaron una lengua popolocana, o quizás zapotecana, o quizás zapolocana, o quizás otra lengua. Quizás dejaron su lengua y adquirieron la lengua de los conquistadores zapotecos. O quizás no. Quizás hablaron zapoteco con un acento e influencia gramatical desde su primera lengua y esto influyó cómo era la variante zapoteca de la Cañada. Decimos que una lengua tiene un “sustrato” de otra lengua cuando la lengua histórica de un lugar deja huellas en la nueva lengua colonial. Estas cosas son posibles, y las podemos imaginar, pero no tenemos pruebas todavía para decirnos algo más confiable y mucho de esto es especulación.

Lo que he leído recientemente de arqueología dice que la cultura material zapoteca llega a la Sierra Juárez hace 2300 años, alrededor del mismo tiempo que llega a la Cañada, 200 años después de la fundación de Monte Albán. En Cajonos y en el Rincón es probable que en esa época vivían mixes y quizás chinantecos en algunas partes, no zapotecos. Hablando de la Sierra Juárez, otra idea que he escuchado de los filólogos e historiadores es la posibilidad de que zapotecos llegaron ahí desde la Cañada cuando los desplazaron los cuicatecos.

Aquí ya puedo explicar una confusión en mi blog de enero. Lo subí un viernes en la tarde. Sábado noche salí con los filólogos/historiadores. Se sorprendieron cuando les dije que el lugar de origen de los zapotecos fue la Sierra Norte. No lo creyeron. Uno en particular me dijo que la Cañada y los Valles Centrales son mejores lugares para hacer los primeros asentamientos por ser lugares planos, que no es lógico pensar que la gente llegaría a la Sierra antes de estar primero en esos lugares planos. Me sorprendí porque según yo el mes pasado la misma persona me había dicho que los zapotecos deben haber venido de la Sierra Norte. Dimos unas vueltas pero creo que ahora veo que me confundí en ciertos detalles.

Sí existe la idea de que había en algún momento gente zapoteca en la Cañada. También existe la idea de que en otra época más tardía los zapotecos de la Cañada migraron a la Sierra Norte. También existe la idea de que los zapotecanos o zapolocanos podrían haber llegado a los Valles Centrales desde una ubicación más al norte en algún momento temprano. Yo había confundido la cronología de estas hipótesis. Unas (pero no las únicas) propuestas o ideas son que quizás hace MÁS de 2600 años (estoy poniendo la fecha yo, pensando que los que construyeron Monte Albán hablaron protozapoteco y que los que construyeron Monte Albán venían del Valle de Etla y si no me equivoco los restos arqueológicos de San José Mogote empiezan mucho antes pero por lo menos hace 2600 años los arqueólogos ven patrones que siguen en Monte Albán) hablaron una lengua zapolocana en la Cañada. Si vemos que la familia popolocana está presente en el Valle de Tehuacán, más cerca a otras lenguas otomangues al norte, y su familia hermana, la zapotecana, está más al sur en los Valles Centrales de Oaxaca, la ruta más natural para llegar a Oaxaca es por la Cañada. En algún momento los ancestros de los zapotecanos deben haber estado en la Cañada pero no sabemos si ese momento duró por días o años o siglos, ni tampoco sabemos si en ese momento los ancestros de los zapotecanos hablaron algo que llamaríamos protozapotecano o protozapolocano o qué.

Hace 2300 años, según la arqueología, zapotecos de Valles Centrales fueron a la Cañada e incorporaron a los pueblos al sur de Quiotepec dentro del estado de Monte Albán. En otra época más reciente existe la propuesta que zapotecos fueron expulsados de la Cañada por los cuicatecos y estos zapotecos de la Cañada fueron a la Sierra Norte. Esta migración hipotética sería una de varias migraciones zapotecas hacia la Sierra Norte que pasaron en diferentes épocas. De que hubo más de una migración a la Sierra Norte es algo que sabemos por la arqueología y la historia y estamos empezando a ver algunas evidencias lingüísticas que pueden interpretarse como resultado del contacto entre los diferentes migrantes y sus descendientes. Hasta aquí resumo en orden cronológico: 1. ¿lengua zapolocana en la Cañada? (es especulación pero posible), 2. Monte Albán conquista a Quiotepec (se establece en la literatura arqueológica), 3. zapotecos huyen de la Cañada hacia la Sierra Juárez (especulación basada en diferencias lingüísticas en la Sierra Norte y la arqueología y etnohistoria de la Cañada). En enero no entendí bien esta cronología de las propuestas. Yo entendí algo más como 1. Zapolocano en la Cañada, 2. Zapotec(an)o en la Sierra Norte, 3. Migración zapoteca de la Sierra Norte a los Valles Centrales.

Hasta aquí revelo que yo malentendí las hipótesis que me compartieron unos historiadores que también leen mucha arqueología. Pero, yo soy una lingüista zapotequista y ellos no. Se supone que mi blog no es para reportar chismes intelectuales sino para compartir aportaciones mías desde la lingüística. Aquí es donde soy un poco como Cavalli-Sforza, dejándome influir por malos entendidos de lo que dicen en otras disciplinas, pero también soy alguien que constantemente estoy avanzando mis análisis y algunos pasan las pruebas y otros no.

En el post de enero mencioné que las lenguas modernas de la Sierra Norte, en raíces bisilábicas, pierden *ʔ en la primera sílaba, como aquí en ‘subirse, culebra, zorrillo, carne, hierba’, pero la preservan en la última, como en ‘carne, hierba, hoja, pecado’. (En el zapoteco de Tanetze la última vocal se conserva cuando era glotalizada y se elide cuando era modal, así que la supervivencia de la vocal en sí es evidencia de que sobrevivió el *ʔ hasta recientemente en esa sílaba).

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Pérdida o conservación de *ʔ según la sílaba inicial o final en la Sierra Norte

Este patrón es algo que empecé a notar hace un año, en el verano de 2019. Noté que *ʔ se elidió en la primera sílaba en la Sierra Norte, conservándose únicamente cuando justo antes de las aproximantes *w y *j. Descubrí el mismísimo patrón en chatino. Las lenguas chatinas, igual que el protozapotecano, tienen el acento en la última sílaba. Mi primera idea fue que en chatino se perdió *ʔ en la sílaba no acentuada y se conservó en la sílaba acentuada. Encontrar el mismo patrón en la Sierra Norte me hizo pensár que la Sierra Norte, en una etapa temprana, pudo haber conservado todavía el patrón acentual del protozapotecano, a pesar de que todititas las lenguas zapotecas de hoy tienen el acento en la primera (y no la última) sílaba de raíces que eran bisilábicas en el protozapoteco. Yo pensé explicar eso por difusión. Zapotecos de los Valles Centrales migraron a la Sierra Norte en los siglos XIV y XV y yo pensé que ellos podrían haber traído su patrón acentual consigo a la Sierra Norte en ese momento.

La pérdida de *ʔ no fue el único detalle relacionado al acento que me hizo pensar que el habla de la Sierra Norte pudo haber sido una de las primeras variantes del zapoteco en diversificarse. Otro cambio concierne el reflejo de *kʷ en la última sílaba de bisílabos. Cambia a /b/ en la mayoría de las lenguas zapotecas, pero no en el zapoteco occidental que en general se ha considerado como el primer subgrupo zapoteco en separarse de los demás. En la Sierra Norte, a veces sí hay una /b/, como en otras lenguas zapotecas, pero muchas veces se elide y no hay una consonante ahí.

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Reflejos de *kʷ en la última sílaba de bisílabos en la Sierra Norte

Como el cambio *kʷ > *p > /b/ es muy común en las lenguas zapotecas, esto indica que debe haber sido un cambio temprano. Si las formas con /b/ en la Sierra Norte se pueden atribuir a migrantes de Valles Centrales en los siglos XIV y XV, quizás las formas sin una consonante pueden ser formas más antiguas de la Sierra Norte. Todavía pienso esto. En enero, habiendo visto un patrón en la Sierra Norte semejante al chatino de elidir *ʔ en la primera sílaba (que en chatino es átona), y habiendo visto que *kʷ en la Sierra Norte cambia a un sonido bilabial en principio de palabra pero no necesariamente al final de palabra, donde estuvo el acento en protozapotecano, pensé que estos dos factores juntos fueron evidencia de que el zapoteco de la Sierra Norte empezó a diversificarse en una etapa temprana, quizás antes del cambio de acento, y esto en combinación con los malos entendidos de hipótesis históricas y arqueólogicas y con el hecho de que la familia popolocana sí se ubica más al norte que la familia zapotecana, todos estos factores contribuyen a la postura que tomé aquella tarde en esta página web.

Hoy las lenguas popolocanas siguen al norte. Los *ʔ no han regresado a las primeras sílabas en las lenguas de la Sierra Norte desde enero. *kʷ sigue ausente en palabras como ‘fierro’. ¿Qué ha cambiado?

Durante el primer semestre de 2020 vi en mi base de datos en el zapoteco de Coatecas Altas que *ʔ se perdió en la primera sílaba cuando estuvo antes de una oclusiva o africada sorda. En el papabuco de Santa María Zaniza vi que en la primera sílaba *ʔ se perdió ante todas la obstruyentes, aún las que hoy día son sonoras (pero que fueron sordas históricamente). Ya no fue posible atribuir la falta de *ʔ en la primera sílaba en la Sierra Norte a algo relacionado con el acento. Ya no fue algo raro que tenía en común con chatino nada más. Ahora tuve que ver que la pérdida de *ʔ en esa sílaba es más común y ocurre en más subgrupos de zapoteco. Esto me causó contemplar este cambio más y me doy cuenta que no es por el acento sino por la naturaleza de ocurrir justo antes de una consonante lo que hace que suele perderse. *ʔ es una oclusiva sorda y es difícil de oír antes de otras oclusivas sordas. La razón que pasa en más de un subgrupo zapotecano no es que esos subgrupos fueron cuates cercanos en el pasado, es porque es difícil para el oído humano oír bien [ʔ] antes de consonantes, y en particular antes de otras obstruyentes sordas.

Si ya tenemos que descontar la pérdida de *ʔ como evidencia, nos quedamos únicamente con la elisión de *kʷ en la última sílaba de bisílabos. La cosa es, como se elidió no es posible saber si fue *kʷ o si ya fue *p o inclusive *b antes de desaparecer. Ud., lector, no sé si todo esto le suena fácil o complicado pero son cosas que a veces me cuestan meses entender de una nueva forma, aunque después asimilo la nueva idea y entonces me parece obvio, pero en realidad no me fue nada obvio en un principio.

En la Mezcalerita, donde supe a los 30 horas del blog anterior que mis amigos no estuvieron de acuerdo con la idea de un homeland zapoteco en la Sierra Norte, ellos me mencionaron una tesis de arqueología de la Sierra Juárez que casi se termina. Tardé unos dos meses en buscar a la alumna y pedírsela, pero en marzo le escribí y me contestó rápido con un borrador bastante completo. Ahí leí que la cultura zapoteca aparece en el récord arqueológico de la Sierra Juárez alrededor de 2300 años antes del presente, que es 200 años después de la fundación de Monte Albán. También leí en la tesis un apéndice entero para contestar a “Beam 2020” que fue nada más y nada menos que el bendito blog de enero y el apéndice demostró punto por punto por qué la evidencia arqueológica contradice lo que había puesto aquí dos meses antes. Pensé quizás bajarlo cuando vi eso pero no lo hice, sólo agregué un comentario abajo para decir que ya tenía otras ideas. Ahora estamos en junio. Hace pocas semanas escribí a un arqueólogo muy reconocido. Lo había conocido hace 20 años en un taller de epigrafía en Texas y le dije “no sé si te acuerdas de mí pero…” Me contestó que claro que se acordó de mí y que ha leído algunos de mis trabajos, entre ellos “el lugar de origen de los zapotecos”. Ahora pasaron otros quince días y veo que todavía me tachan en Facebook porque la gente sigue compartiendo mi blog como evidencia para ideas que tienen como que pueblos particulares de la Sierra Norte son la cuna de la civilización zapoteca. Me ha sorprendido que tantas personas leen lo que escribo, pero también me pone a pensar si debo dejar de expresar cosas por este medio. Sin embargo, al parecer sí es una manera de difundir mis ideas más allá de un círculo pequeño de lingüistas zapotequistas, y eso es algo bueno. No sé Uds., pero escribir este párrafo me dio antojo para unas garnachas y un curado de guayaba de la Mezcalerita.

Entonces, la elisión de *ʔ ya no cuenta como buena evidencia ni tampoco la pérdida de *kʷ, y los arqueólogos e historiadores no piensan que la Sierra Norte puede ser el homeland, así que el único punto a favor de dicha hipótesis ahora sería el accidente que está más al norte y por ende más cerca a las lenguas popolocanas que los Valles Centrales. Eso no es suficiente. Además, podríamos decir lo mismo sobre la Cañada. La hipótesis fracasa. La Sierra Norte NO es el homeland de los zapotecos.

¿Me atrevo a decir lo que pienso ahora? ¿O me estoy condenando a repetir este ejercicio cada 6 meses,? Como decimos en inglés, I like to live dangerously.

No sabemos cuándo se separaron los chatinos de los zapotecos. No sabemos cuándo llegaron los chatinos a la costa. Hay algunas hipótesis por los arqueólogos pero yo tengo otras interpretaciones de esos datos, que no me da tiempo explicar hoy. Tampoco sabemos en dónde vivieron los zapotecanos en el momento que las personas cuyas descendientes (por lo menos sus descendientes lingüísticas) se convertirían en chatinos se separaron de los demás. Podrían haber vivido en ese momento en la Cañada o en el Valle de Etla o quién sabe dónde.

En la literatura arqueológica argumentan a favor de que desde antes de la fundación de Monte Albán había conflictos bélicos entre los tres valles centrales: el de Etla, el de Tlacolula y el Valle Grande (también llamado Zimatlán-Ocotlán). Hay evidencias de edificios quemados etc., en particular en tres sitios: San José Mogote en Etla, el sitio de Yegüih en Tlacolula y un sitio ubicado donde hoy día es San Martín Tilcajete en el Valle Grande. La interpretación reciente de los arqueólogos es que Monte Albán fue creado por la población del Valle de Etla. Monte Albán pronto incorporó a la población del Valle de Tlacolula en lo que fue evolucionando como un estado. Tilcajete resistió por más tiempo aunque eventualmente se incorporó también. Cuando leo esas evidencias e hipótesis de los arqueólogos, yo como lingüista lo que me pasa por la cabeza es ¿qué lenguas hablaron en esos tres valles cuando estaban peleándose?

No sabemos. Es posible que aunque tenían conflictos hablaron la misma lengua y podrían comunicarse en esa lengua sin ser bilingües. También es posible que hablaron tres diferentes lenguas. También es posible que dos de los tres hablaron una lengua y que el otro habló otra lengua. En variantes zapotecas al oriente en el Valle de Tlacolula hay voz murmurada y aspiración que corresponden al tono bajo en otras lenguas zapotecas. Como lenguas mixes no son tonales y sí tienen aspiración posvocálica una idea que me nace es que comunidades mixes en Tlacolula se incorporaron en el estado de Monte Albán y aprendieron zapoteco con un acento mixe y que hoy día en Tlacolula se habla zapoteco con un sustrato mixe. Es una idea nada más. No lo puedo comprobar. También es posible que pasó algo semejante pero en otra época, o en pueblos más al sureste. No creo que sea la primera lingüista en plantear una idea así aunque puede ser que lo estoy considerando en una etapa más temprana o en un lugar más al occidente a lo que otros han considerado.

Aún si suponemos que hace 2500 años en los tres valles se hablaron variantes de algo que voy a llamar protozapoteco, si tuvieron conflictos vigentes o históricos, como lingüista me imagino que habrían diferencias en pronunciación, vocabulario y gramática que marcaron diferencias de identidad. Toda lengua humana tiene variación sociolingüística. Ud., lector hispanohablante, ¿tiene un estereotipo de cómo suena la entonación chilanga? Al escuchar hablar a alguien ¿puedes determinar si es gente fresa? ¿Cuál es tu impresión de alguien dependiendo si dicen “ni modo” o “ni modos”? ¿Te suena más correcto uno? ¿Te suena más amigable uno? ¿La panela es un queso o es azúcar morena? ¿jamoncillo o dulce de leche? ¿esquite o elote en vaso? ¿puedes poner el artículo definido ante un nombre propio, como “La Mary” o no lo harías? ¿las quesadillas tienen que tener queso o no? ¿En la palabra pan la “n” es el mismo sonido que hace la “n” en sandía o es la “n” de mango? En español, como en cualquier lengua, nuestra pronunciación, las palabras que usamos, el sentido que entendemos en palabras particulares y otros detalles pequeños de la gramática indican de qué región venimos y otros aspectos sociales de nuestra identidad (clase socioeconómica, género, sexualidad, etc.). No puedo imaginar que el protozapoteco fuera diferente. Si bien no podemos saber con certeza donde estuvieron las fronteras sociales en épocas tempranas, en el último mes he estado pensando en un modelo que toma los tres valles centrales como cuna de la diversificación sociolingüística desde el protozapoteco. Este modelo de los tres valles me ayudaría con una isoglosa problemática, que es la elevación de la *ã a una vocal anterior.

Esta distribución es curiosa porque incluye el zapoteco occidental, que se supone representa la primera división dentro del zapoteco, pero también incluye las variantes de Ocotlán, que hoy día forman una cadena dialectal junto con las variantes del Valle de Tlacolula, además de lenguas como el transyautepequeño (Guevea, Petapa, Guienagati, etc.) que representan expansiones mucho más recientes. La expansión al Valle de Sola (zapoteco occidental), según la arqueología tomó lugar hace 2300 años mientras que la expansión hacia Guevea fue a finales del siglo XIV según la etnohistoria. Este cambio es poco común en la lingüística. Por ende no es algo natural como la pérdida de *ʔ ante una consonante. No es algo que va a pasar en dos lenguas por separado como una coincidencia. Si pasa una vez, en una lengua ancestral, debe estar en todas las lenguas hijas. ¿Cómo explicar que este rasgo está presente en el primer grupo zapoteco en separarse de los demás y también en algunas de las otras lenguas pero no todas? Antes de este año mi única solución fue la difusión, la idea de que por contacto un rasgo se podría haber prestado en una etapa más reciente al zapoteco occidental desde alguna otra lengua. Esta idea todavía funciona pero ahora, con la hipótesis de los tres valles, hay una opción adicional que también es factible. La elevación pudo haber tomado lugar en el Valle Grande hace mucho tiempo y, en diferentes épocas, migrantes que salieron del Valle Grande hacia diferentes rumbos llevaron este rasgo consigo a nuevas regiones. Dentro de los Valles Centrales la cercanía geográfica ha mantenido las distintas variantes suficientemente inteligibles para facilitar la comunicación. A grandes rasgos las variantes del Valle de Tlacolula y el Valle de Zimatlán-Ocotlán (falta más investigación en Etla) todavía se pueden considerar como variantes de una misma lengua, aunque hay diferencias sociolingüísticas. Lenguas como las del zapoteco occidental o el coateco son suficientemente diferentes para ya no contar como la misma lengua que la de los Valles Centrales, pero por tener un reflejo elevado de *ã podemos rastrearlos como hijas de una antigua variante hablada en el Valle Grande. Esto es la alternativa a explicar toda complicación con la difusión. Hay otros rasgos que podemos rastrear a uno o más de los Valles Centrales y en diferentes épocas de la diversificación. El siguiente árbol no es definitivo ni completo pero he estado jugando con esto recientemente.

Árbol de la diversificación de la familia zapotecana en el modelo de los tres valles

En este modelo, desde el protozapoteco hasta el zapoteco central de hoy se plantean tres grandes variantes correspondientes a los tres valles centrales. Hay innovaciones que pasan en las tres, otras que pasan en dos de las tres y otras que pasan únicamente en una de las tres variantes. Por ende, tienen ciertos rasgos en común y otros que las hacen diferentes. Cada expansión zapoteca a otras regiones habrá incluido hablantes de una o más de estas variantes. Hay algunos elementos en mi clasificación que no se ilustran arriba. Un ejemplo es la Sierra Norte. En el imagen planteo un “zapoteco antiguo de la Sierra Norte” pero las lenguas modernas de la Sierra Norte, en mi hipótesis, son una mezcla de ese zapoteco antiguo y variantes zapotecas que salieron de los Valles Centrales más recientemente, como en los siglos XIV y XV.

Lo que estoy llamando el modelo de los tres valles, es una idea reciente para mí y todavía estoy contemplando todas sus implicaciones para ver si funciona o no. Ya encontré por lo menos un problema. Hay una contradicción entre los datos lingüísticos y arqueológicos. Considerar la ubicación hipotética de las lenguas en el siguiente mapa:

Ubicación hipotética de las lenguas hace 2200 años

Este mapa es muy especulativo, pero la idea básica es que hace 2200 años los zapotecos habían expandido (quizás 100 años antes) al Valle de Sola, a la Cañada y a la Sierra Juárez. Si consideramos que los primeros siglos de Monte Albán corresponden a la etapa lingüística que llamamos “protozapoteco”, aquí vemos tres variantes que corresponden a los tres valles centrales y también vemos colonias en el Valle de Sola, la Cañada y la Sierra Juárez que probablemente todavía hablaron una lengua mútuamente inteligible con las variantes entonces habladas en Valles Centrales. La variante en el Valle de Sola también la podríamos considerar como proto-zapoteco occidental o preproto-zapoteco occidental o algo así. La variante de la Cañada no podemos saber cómo era o si hay vestigios hoy día, aunque el zapoteco serrano podría estar relacionado a ello, quizás. Lo mismo sobre la variante de zapoteco que estoy asumiendo que se hablaba en la Sierra Juárez en esta época. Quizás hay una conexión con variantes modernas de la Sierra Norte o quizás hubo una retracción hacia los Valles Centrales después y esa primera población no tiene nada que ver con las poblaciones modernas. No sabemos.

El primer problema que enfrenta la hipótesis de los tres valles es que lingüísticamente hay razón de pensar que el zapoteco occidental proviene de la variante del Valle Grande, o de una mezcla de personas que incluyó personas del Valle Grande, por la elevación de *ã. Esa elevación está presente en Ocotlán y Ayoquezco hoy día, que planteo como las hijas directas del protozapoteco del Valle Grande, son hijas que se quedaron en casa pues. También está presente en algunas hijas que salieron de casa y se fueron a vivir en otros lados y la primera de ellas es el zapoteco occidental. El problema es que si concebimos el sitio de Tilcajete como el primer lugar donde pasó esta elevación de *ã, si Tilcajete representa el Valle Grande, y si es que estoy entendiendo bien a los arqueólogos, la expansión zapoteca al Valle de Sola toma lugar cuando Tilcajete todavía estuvo en un conflicto con Monte Albán y no se había incorporado en ese estado. No esperaríamos que dos ciudades que fueron enemigos todavía colaboraran para abrir una ruta hacia la costa.

Hay varias posibles soluciones a este problema. Puede ser que el modelo de tres valles no funciona y la elevación de *ã no había tomado lugar cuando hubo la migración al Valle de Sola pero que el zapoteco occidental la adquirió después por difusión. Puede ser que el modelo de tres valles sí funciona pero la arqueología está mal en alguna de sus fechas: o la expansión a Sola o la incorporación de Tilcajete en el estado de Monte Albán. Puede ser que la idea básica del modelo de tres valles sí funciona pero estoy tratando de aplicarlo en un momento demasiado temprano. Balkansky no solamente habla de una expansión al Valle de Sola hace 2300 años pero también habla de una retracción, aunque no una retracción total. Puede ser que el subgrupo lingüístico del zapoteco occidental no representa simplemente esa primera expansión pero puede ser un producto de diferentes olas de migración y que el reflejo elevado de *ã llegó en un momento posterior, cuando el Valle Granda ya formaba parte del estado de Monte Albán.

También hay un problema puramente lingüístico, que necesito más reflexión para resolver. En la mayoría de las lenguas que elevan *ã a una vocal anterior, esto solamente pasa en los monosílabos y no en los bisílabos. Esto probablemente es debido a que en el protozapotecano la nasalización se contrastaba únicamente en la sílaba tónica, que era la última. En protozapoteco el acento cambió de la última a la penúltima sílaba en bisílabos. Los monosílabos no cambiaron el acento y probablemente la nasalización permaneció más tiempo en estas palabras. En solteco parece que la *ã de la última sílaba de bisílabos se elevó. En Coatecas Altas *parece* (hay unas complicaciones) que en bisílabos nasalizados la nasalización se movió a la nueva sílaba tónica, la penúltima, antes de elevarse porque en Coatecas Altas *a se eleva en palabras que eran *CaCṼ en protozapotecano como ‘desatar’ *ʃakkã que cambia a /ʃæk/ en Coatecas Altas. En Solteco también hay otro tipo de evidencia que indica que la nasalización se movió a la penúltima sílaba, pero después de la elevación de *ã porque en Solteco la elevación pasa en la última y no la penúltima sílaba. En Solteco aplica a palabras que eran *CVCã en protozapotecano. Por ejemplo, ‘oreja’ se reconstruye para protozapotecano como *n-akã(ʔ) y en solteco tenemos <ydianqui> con una /i/ final en vez de /a/. ‘pelo’ *kittʃãʔ se convirtió en <ynxi> y ‘hueso’ *tʲittã en <chinte>. Estas palabras bisilábicas que tuvieron *ã final en protozapotecano tienen /i/ o /e/ en solteco. Las otras lenguas únicamente elevan *ã en monosílabos. Muchas de esas lenguas han perdido la vocal postónica, así que podrían haber tenido un patrón como solteco y no lo sabríamos porque la evidencia se perdió, pero lenguas bisilábicas como las de Lachixío y Petapa únicamente tienen el cambio en monosílabos. Estos patrones parecen indicar que la elevación de *ã, el cambio de nasalización a la penúltima sílaba y quizás también el cambio de acento tomaron lugar en diferentes lugares con una cronología diferente, algo que podría indicar difusión en vez de herencia.

Hay muchos más detalles para contar, y son cuestiones complicadas que se van evolucionando todo el tiempo. Estas fueron algunas de las ideas que tengo a finales de junio de 2020. Algunas terminaré descartando, otras las expandiré y otras más están completamente bien, el tiempo dirá.

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